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Statements from Bishop Burbidge on World Day of the Poor - November 15

Statements from Bishop Burbidge on World Day of the Poor - November 15

“Stretch forth your hand to the poor” (Sir 7:32)

Brothers and Sisters in Christ,

On Sunday, November 15, our Holy Father Pope Francis will lead the Universal Church in observing the fourth annual World Day of the Poor. He invites us to consider how we can faithfully embrace a fundamental Christian calling in our lives as Catholics: our responsibility to serve our neighbor, especially those who are most vulnerable.

Our lives, he says, should reflect the freedom found through our Lord Jesus by a generosity that “supports the weak, consoles the afflicted, relieves suffering and restores dignity to those stripped of it.” This radical generosity, he tells us, “is a condition for a fully human life.”

Further, this responsibility to serve our neighbor is essential to our Faith. Our worship, sacraments and prayer, and living in solidarity with the poor and suffering, are inseparable. Sacred Scripture tells us, “Stretch forth your hand to the poor” (Sir 7:32).

Within the Diocese of Arlington, we have many opportunities to serve those who are materially or spiritually poor through our parishes and Catholic Charities. We live a sacramental life of faith so Christ can work through us to serve those who are hungry or homeless, sick or elderly, isolated or vulnerable, anxious or depressed, in prison, or new to our country. There are many ways to do this, no matter what our age or phase of life. I encourage you, inspired by the Holy Spirit, to discern how you might further commit to serving those in need.

As we extend our hands to help the poor, may we become more aware of the many blessings and answered prayers we have received from our Heavenly Father, through his son, Jesus Christ, and his Holy Spirit. 

Sincerely in Christ,

Most Reverend Michael F. Burbidge
Bishop of Arlington

 

Carta de Monseñor Michael F. Burbidge, Obispo de la Diócesis de Arlington, 
con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres
 

“Tiende tu mano al pobre” (Si. 7:32)

Hermanos y hermanas en Cristo:

El domingo, 15 de noviembre, nuestro Santo Padre, el Papa Francisco encabezará a la Iglesia Universal en la observancia anual de la IV Jornada Mundial de los Pobres. Él nos invita a considerar la forma en que podemos aceptar fielmente un llamado cristiano fundamental en nuestra vida como católicos, a saber, nuestra responsabilidad de servir a nuestro prójimo, particularmente a las personas más vulnerables. 

Él nos dice que nuestra vida debe reflejar la libertad encontrada por medio de Nuestro Señor Jesucristo con una “generosidad que sostiene al débil, consuela al afligido, alivia los sufrimientos y devuelve la dignidad a los privados de ella”. Afirma que esta generosidad radical “es una condición para una vida plenamente humana”.

Además, esta responsabilidad de servir al prójimo es esencial para nuestra fe. Nuestro culto, los sacramentos, la oración y la vida en solidaridad con los pobres y los afligidos son inseparables. La Sagrada Escritura nos dice: “Tiende tu mano al pobre” (Si. 7:32). 

Dentro de la Diócesis de Arlington, tenemos muchas oportunidades de servir a las personas pobres en sentido material o espiritual por medio de nuestras parroquias y de Caridades Católicas. Vivimos una vida sacramental de fe para que Cristo pueda obrar por medio de nosotros con el fin de servir a las personas con hambre o sin vivienda y a las personas de edad, enfermas, aisladas, vulnerables, ansiosas, deprimidas, presas o nuevas en nuestro país. Hay muchas formas de hacerlo, independientemente de nuestra edad o de la fase de la vida en que nos encontremos. Los animo a que, inspirados por el Espíritu Santo, piensen en la forma en que podrían comprometerse más a servir a las personas necesitadas.

Al tender nuestras manos para ayudar a los pobres, pedimos que seamos más conscientes de las muchas bendiciones y las respuestas a nuestras oraciones que hemos recibido de Nuestro Padre Celestial, por medio de su Hijo, Jesucristo, y del Espíritu Santo.

Atentamente en Cristo,

Monseñor Michael F. Burbidge
Obispo de la Diócesis de Arlington