Domingo de Ramos

 

Hosanna: déjate conmover por el dolor de Dios

¡Hosanna! gritamos hoy mientras acompañamos la procesión agitando los ramos. ¿Qué significa esta palabra, Hosanna? Quiere decir “Dios salva ahora.” Se usaba, en primer lugar, para acudir a Dios en una situación difícil pidiendo su ayuda: “Sálvanos”. O también como una expresión de júbilo por la salvación que Dios nos ha dado: “Él nos ha salvado.”

Lo más importante es que “Hosanna”, más que una palabra, es una exclamación, un grito que nace del corazón del hombre. Como cuando decimos ¡oh!, o ¡ay! para expresar alegría o pena. Por eso el que dice Hosanna no está indiferente o frío, sino que le embarga una gran emoción. El que dice “Hosanna” sabe que necesita muchas cosas de Dios, sabe que tiene que darle gracias por todo. Por eso le brota del corazón un gemido.

De esta forma con el Hosanna nos preparamos para entrar en la Semana Santa. Hoy escucharemos toda la lectura de su Pasión. Decir “Hosanna” es exclamar que queremos acompañar a Jesús en su pena y en su gozo. Lo peor que puede pasarnos es que estemos indiferentes, que la Pasión no nos toque por dentro, que no sea una invitación a cambiar a fondo nuestra vida. ¿Podemos escuchar la Pasión sin sentir dolor y amor a Jesús? ¿Quieres hoy decir “Hosanna”, es decir, entrar con todo tu ser a participar de lo que vive Jesús estos días?

El “Hosanna” lo diremos hoy en otro momento de la misa, cuando cantemos el “Santo”. “Santo, santo, santo es el Señor, Dios del Universo... Hosanna en el cielo...” Decimos “Hosanna” porque Dios viene a salvar, a estar entre nosotros. Vemos que Jesús no se queda frío ante nuestro dolor: Él tiene compasión y se acerca a nuestro sufrimiento. Él es el primero que se ha conmovido, que ha querido abrazar tu pena, acompañarte en la ruta. Por eso puedes ahora gritar “Hosanna”, participar en el camino de Jesús.

Se produce aquí una gran transformación del pan y el vino, como la que viviremos en Semana Santa. El Hosanna del dolor (¡Sálvanos!) se convierte en Hosanna de gratitud (¡Me has salvado!). Jesús va a dar gracias a Dios en medio de su dolor y así lo va a transformar en vida, en resurrección. ¡Hosanna! ¿Te atreves a dejarte tocar por el dolor de Jesús en estos días? ¿Te atreves a acompañarle y participar con Él? Verás entonces que Él está contigo compartiendo como un amigo tu sufrimiento, y que te ayuda a transformar ese dolor en un manantial de vida para el mundo.

© 2008 Fr. José Granados, All Rights Reserved